Con vos tengo ganas de tener una primera cita y no hablar casi nada. 
Con vos tengo ganas de ponerme nerviosa y no saber cómo saludarte
cuando me acompañes a tomar el colectivo.

Con vos tengo ganas de ir a todas las fiestas,
sabiendo que en ningún momento de la noche voy a pensar
en lo sola que estoy, ni voy a usar eso de excusa
para terminar en la cama con la primera persona que me sonría.

Con vos tengo ganas de ser madura y no llamarte
mientras estas con otra para pedirte perdón.
De no odiarte.
Me muero de ganas de encontrar la forma de no odiarte.