Tienen las luces
encendidas por la tarde
y las noches
duran una eternidad.

Y ahora se están besando
para acortar la melancolía,
con una lengua pintada
de pastilla para la tos.

Estaban sentados en la esquina
con los abrigos apilados.

Y pensé que podrías ser mío,
en un mundo pequeño,
en una noche de martes
excepcionalmente lluviosa,
en el lugar y tiempo adecuados.

[...]

Bueno,
tu curaste mi depresión de enero,
si, lo arreglaste todo.

Tengo la sensación
de que podría haber prendido
justo la mecha
que estabas intentando no prender.

Eras un extraño en mi agenda
y yo estaba actuando como si supiera,
porque no tenía nada que perder.