Podríamos besarnos
cuando estemos solos,
cuando nadie más esté mirando.

Podríamos escondernos
cuando no haya nadie.
No es que tengamos miedo,
simplemente es delicado.

Entonces...
¿Por qué no te llevas mi dolor...
con palabras que has pedido prestadas
del único lugar que conoces?

¿Y por qué cantas aleluya...
si no significa nada para ti?

¿Para qué cantar conmigo?