¿Donde van los bostezos que uno se traga?
¿Los colectivos que no alcanzás?
¿Esos besos que reprimís con balas de goma?
¿Y si la verdad también tuviera patas cortas?
¿Y si la respuesta a todas tus preguntas fuera siempre la misma?
¿Y si este tren no fuera a ningún lado?
¿Y si no hubiera nada más lindo que el silencio?
¿Y si sólo fuéramos una frase atrapada entre dos signos de interrogación?

A veces hay que limar las piezas del cubo para que encajen.