Me acuerdo perfecto
de esa esquina de Maipú,
de esa esquina de Maipú,
de ese abrazo frío,
auspiciado por Rolito.
De ese beso que no fue,
ese 365 que llegó
demasiado rápido.
demasiado rápido.
Ese viaje con sabor a derrota,
con la mochila pesada,
llena de goles en contra.