El problema no es que mientas,
el problema es que te creo.
el problema es que te creo.
El problema no es que juegues,
el problema es que es conmigo.
el problema es que es conmigo.
Si me gustaste por ser libre,
¿Quien soy yo para cambiarte?
¿Quien soy yo para cambiarte?
Si me quedé queriendo sola,
¿Cómo hacer para obligarte?
¿Cómo hacer para obligarte?
El problema no es quererte,
es que tú no sientas lo mismo.